La moda masculina ha cambiado mucho en los últimos años. Las reglas del vestir son ahora más flexibles y prendas que antes estaban reservadas para determinadas ocasiones se han incorporado con naturalidad a nuestro día a día. Sin embargo, que algo esté de moda no significa necesariamente que sea una buena elección. Un ejemplo claro es la combinación de sneakers con traje.
Aunque podamos encontrar esta propuesta en redes sociales, escaparates y looks de algunos personajes públicos, combinar zapatillas deportivas con un traje puede restar elegancia y romper el equilibrio que caracteriza a un buen conjunto.
El traje es una de las prendas más representativas de la elegancia masculina. Su estructura, sus tejidos, la caída de la americana y el pantalón y, por supuesto, el calzado que lo acompaña forman parte de un conjunto pensado para transmitir una determinada imagen.
Por eso, cuando sustituimos un zapato de vestir por unas sneakers, introducimos un elemento de carácter deportivo dentro de un estilismo esencialmente formal. El contraste puede ser buscado y funcionar en determinados contextos, pero también puede hacer que el traje pierda parte de su personalidad.
Vestir bien no consiste únicamente en llevar prendas de calidad. También es importante que todas ellas hablen el mismo lenguaje.
Un traje azul marino con una camisa blanca, cinturón y unos buenos zapatos de piel transmite una imagen coherente, elegante y cuidada. Si sustituimos esos zapatos por unas zapatillas deportivas, el resultado cambia completamente.
No se trata de afirmar que las sneakers sean una mala elección. Al contrario: son imprescindibles en el armario masculino actual y funcionan perfectamente con vaqueros, chinos, pantalones informales e incluso determinadas americanas. El problema aparece cuando intentamos llevarlas a un terreno donde el zapato clásico sigue teniendo mucho sentido.
Un buen zapato tiene la capacidad de realzar un traje. Un Oxford, un Derby, un mocasín o un zapato de doble hebilla aportan elegancia y ayudan a completar el conjunto.
Además, el color también juega un papel importante. Un traje azul marino puede combinarse perfectamente con zapatos marrones, mientras que un traje gris admite tanto zapatos negros como marrones dependiendo del tono y de la ocasión.
La elección del calzado demuestra que los pequeños detalles son fundamentales cuando hablamos de vestir bien.
La solución no tiene por qué ser convertir el traje en una prenda deportiva. Podemos conseguir un aspecto contemporáneo utilizando un traje de corte más relajado, una camisa sin corbata, un jersey fino o incluso una camiseta de calidad.
También podemos sustituir el traje completo por una combinación de americana y pantalón diferente. De esta manera conseguimos un look moderno y actual sin necesidad de mezclar necesariamente una prenda deportiva con una pieza formal.
Porque vestir moderno no significa renunciar a la elegancia.
En una boda, una reunión importante, una entrevista de trabajo, una ceremonia o cualquier acontecimiento que requiera cierta formalidad, el calzado adquiere todavía más importancia.
En estas situaciones, unas sneakers pueden transmitir una imagen demasiado informal y restar solemnidad al conjunto. Un buen zapato de vestir, en cambio, demuestra atención por los detalles y respeto por la ocasión.
La ropa también comunica. Y el calzado forma parte de ese mensaje.
Las tendencias cambian. Hoy vemos sneakers con traje y mañana puede que otra combinación ocupe el protagonismo. Pero hay principios del buen vestir que permanecen.
Uno de ellos es la armonía. Cada prenda debe estar en consonancia con el resto y, sobre todo, con la ocasión.
Por eso, antes de ponerte unas sneakers con traje, piensa dónde vas, qué imagen quieres transmitir y si realmente necesitas romper las reglas. En muchas ocasiones, la respuesta estará en algo tan sencillo como elegir un buen zapato.
Porque un traje bien elegido merece también un buen final.
