Empezó un peregrinar por centros de salud, consultas médicas, hospitales, cirujanos, fisioterapeutas… todo para intentar evitar la operación quirúrgica. Primero recurres a masajes intentando relajar la zona. Este procedimiento es muy temporal, enseguida vuelven los dolores. Luego infiltraciones en la unidad del dolor. Todo para intentar evitar el quirófano, hecho que finalmente se produjo.

Las infiltraciones de espalda son un procedimiento médico que consiste en inyectar medicamentos, como corticoides y anestésicos, en áreas específicas de la columna para tratar el dolor y la inflamación.  Se utilizan para afecciones como hernias discales, ciática o estenosis espinal y, aunque proporcionan alivio temporal o prolongado, el objetivo principal puede ser también diagnosticar el origen del dolor.

Este procedimiento funcionó bastante bien, alivia durante mucho tiempo los dolores y los pinchazos con anestesia epidural es casi indoloro. La anestesia epidural es un tipo de anestesia regional que se administra en el espacio epidural de la columna vertebral para bloquear la sensación de dolor en la parte inferior del cuerpo, sin que la persona pierda la conciencia.

Entre tanto, el trabajo en las tiendas seguía a gran ritmo, con lo cual, a veces las recaídas eran constantes. Los amigos te cuentan sus experiencias y los cirujanos y traumatólogos que han atendido a ellos o familiares cercanos. Y empieza el peregrinaje para ver en que manos te pones para pasar por el quirófano. Todos terminan en la misma conclusión, la mejor solución es la operación para separar los discos y dejar que ellos solos se regeneren. No es una operación muy grave y la recuperación relativamente sencilla.

Asi que, los dias para pasar por el quirófano estaban contados…