Debido a que durante el año 2020 se habían suspendido todos los eventos, el año 2021, en principio, se presentaba con incertidumbre sobre si pudiéramos tener reuniones. Mucho más incierto seria la celebración de eventos. El año 2021 se había presentado con nuevas variantes del virus, algunas muy virulentas, y las autoridades sanitarias recomendaban restringir al máximo las reuniones, incluso en el ámbito familiar.

El hecho que el año pasado se quedaran todas las bodas y comuniones sin celebrar, representaba un reto saber si este año se pondrían llevar a cabo. Los restaurantes, iglesias y juzgados estaban sin fechas libres. Se juntaban las reservas de este año, corría el 2021, con las anulaciones forzosas del año pasado.

Representaba también un reto para los restaurantes y salones de boda atender tantísima demanda. Y para las tiendas de moda especializadas en sastrería ocurría lo mismo. Nuestras provisiones de mercancía habían sido muy cautelosas por el miedo al virus y sus consecuencias.

Llegado el momento cumbre del año, más o menos, cercano al verano donde se celebran el mayor numero de eventos, vimos un hecho significativo. Las ganas de teníamos todos los españoles de dejar atrás aquella pesadilla de la pandemia. Cualquier momento era aprovechado para celebrar como si no hubiera un mañana…

El confinamiento nos había abierto, más aún si cabe, los ojos. No estábamos preparados para lo que habíamos pasado el año anterior, y no queríamos que volviera a pasarnos. Se empleó mucho ese refrán “que me quiten lo bailao…” Además, se dio otro hecho. Como se había ahorrado mucho dinero porque no hacíamos viajes, ni vacaciones, ni podíamos salir de cena con los amigos y familiares, decidimos vivir la vida con desenfreno.

Y se notó en las ventas de ese verano, pero donde de verdad se dio un empujón al consumo fue después del verano. El segundo semestre del año se preparaba para lo que seria el año 2022… ¿Pensaras que pasó ese ultimo tramo de año? Jajajaja… tendrás que esperar a la semana próxima.