El acondicionamiento del local fue rápido. Como os dije la semana pasada el local había sido una franquicia de moda mujer llamada Top Queens. Era un concepto de moda super barata a precio único. Todo a 25 €. Normal que acabara mal. Con esos precios es imposible la supervivencia de un negocio de moda.
Pero para mi fue una oportunidad puesto que la franquicia obligaba al franquiciado a poner el local en unas condiciones optimas para el desarrollo del negocio y la atención al cliente. Los probadores hechos, el almacén definido, una oficina incluso para poder trabajar, los escaparates… con lo cual enseguida abrimos al público.
La apertura fue un sábado y la facturación muy buena. Los clientes estaban expectantes por ver nuestra colección. Gustó muchísimo, sobre todo la variedad de modelos, el surtido y los precios.
En capítulos anteriores os contaba que mi empresa me había posibilitado viajar, una de mis pasiones. Pero hay otra pasión, que me apasiona más aún. Pues con el paso de los años mi empresa y mi marca me ha posibilitado vivirla con orgullo y alegría.
Gracias a un amigo y periodista, Iñaki Cano, que colabora con un club de futbol sala he tenido la ocasión de vivir el futbol desde dentro. Y os puedo asegurar que es apasionante. Sobre todo, porque el club del que os voy a hablar en el siguiente capitulo es el mejor equipo del mundo, y no es el Real Madrid. Y patrocinar al mejor equipo del mundo es un orgullo que me llena de satisfacción.
La semana próxima te cuento que equipo es y que patrocinio llevamos a cabo.