Los destinos de la empresa y la marca seguían por seguir creciendo, como habíamos hecho hasta ahora. Pero un crecimiento sostenido, sostenible y con los pies en el suelo. Siempre fue una máxima mía, no endeudarme y crecer con recursos propios. Fui al ritmo de una tienda por año, cuando podía haber crecido endeudándome con créditos y haber alcanzado un gran número de tiendas, pero nunca fue mi espíritu.

Uno de los grandes secretos de Paco Cecilio, y poder haber subsistido a las crisis y demás avatares de la vida, fue siempre la cabeza fría y el corazón caliente. Durante los muchos años de existencia he visto a castillos muy grandes caer como un castillo de naipes. Empresas que nos vendían como grandes gurús de la moda y que vivían de crédito en crédito hasta que el banco les cortó el grifo. Y cuando el dueño de tu negocio, el banco, te corta el grifo, tienes un problema. Si no eres el dueño de tu propio negocio, y dependes de la caridad o bondad del banco, mal aliado te has buscado.

Nunca he gastado más de lo que he facturado, nunca me he endeudado por encima de mis ingresos. Y todas las inversiones de la empresa durante estos 35 años fueron con recursos propios. Por eso siempre fui dueño de mi negocio y empresa.

Y llegó el momento de ir a por la próxima tienda. Un centro comercial que se iba a construir en Majadahonda por la misma empresa que construyó años atrás Plaza Norte 2 en san Sebastián de los Reyes. Promovido por la LSGIE y comercializado por la SCCE firmé el nuevo contrato de un mall espectacular que se estaba construyendo en la M_50 en los límites de entre Las Rozas y Majadahonda.

El lujo y la grandiosidad eran características de estos centros comerciales. Mármol, grandes espacios luminosos y las mejores marcas de moda, complementos y restauración compondrían este proyecto con una anécdota divertidísima durante la obra y a muy pocos días de la inauguración. Te va a gustar, pero tendrás que esperar a la semana próxima para saber que pasó…