El día de la inauguración, con todo el subidón que supone una apertura nueva, estábamos muy temprano en la tienda para que todo estuviera listo y preparado a las 10:00 horas. Traíamos mucha mercancía de otras tiendas para completar la colección y hacer un buen escaparate.
Estábamos contra reloj, y como vengo haciendo desde hace 35 años, utilizo siempre los carros de los hipermercados para transportar mercancía desde el coche o la furgoneta a la tienda desde el parking. Los estatutos de régimen interno de cada centro comercial recogen una serie de normas y costumbres que deben ser respetadas por el bien común de todos los arrendatarios.
Pero no es menos cierto, que la seguridad de los centros comerciales suelen ser permisivos puesto que el transporte de mercancía no influye en la salubridad de los carros que luego son utilizados por los clientes de los hipermercados. Aunque toda regla tiene su excepción, y alguno tiene exceso de celo en el desempeño de su trabajo.
En este caso, no fue la seguridad del centro, fue su director. Vino a la tienda a primera hora a preguntar cómo iba la inauguración y cuando fui a saludarle y contarle lo bien que estaba yendo, me pego una bronca de órdago. Bronca que no me ha dado ni mi padre en la vida.
Estaba excitado, fuera de si, como poseído… porque había usado los carros de Mercadona para llevar mercancía fuera de las horas comerciales. Le escuché con mucha atención y no le hice ni caso. Lo mejor en estos casos cuando uno se cree superior en autoridad es dejarle hablar, no llevarle la contraria, pero no hacerle ni puñetero caso. Y eso fui lo que hice. Algunas veces tienen exceso de celo en algunos aspectos de su trabajo y en otras, la inmensa mayoría, se confunden con sus enemigos. La figura del director de centro comercial, y en la mayoría de los casos, de los jefes de seguridad da para un capítulo aparte. Contaré como alguno se confunde sin distinguir quien paga los gastos comunes del centro comercial y, en definitiva, su sueldo y su gestión.
Después de esta anécdota, la tienda de Alcalá Magna estaba en marcha y la población de Alcala de Henares contaba con dos puntos de venta para dar una nueva y buena experiencia a todos los clientes.