La SCCE sabiendo nuestras implantaciones en el Corredor del Henares, rápidamente se puso en contacto conmigo para presentarme el proyecto. Era una zona de influencia mía y yo seguía trabajando día a día para hacer más grande la marca y mi empresa. Era mi sueño y en el he trabajado estos 35 años. Cuando tienes un sueño, lo más bonito es perseguirlo.
Nunca he considerado a mi trabajo como tal, lo he considerado como un hobby, mi pasión, a la que he dedicado todas las horas del mundo con mucho gusto. Nunca me ha importado trabajar sábados, domingos, festivos… sin horario ni fechas en el calendario. No hay mayor satisfacción que ver como tu marca crece, los clientes están satisfechos, valoran tus colecciones y tienes su reconocimiento.
Acudí a la llamada de la comercializadora y escuché su proyecto. Era un megacentro totalmente desproporcionado a la población de Guadalajara. Y así me lo hicieron saber, pero contaban con que los desarrollos urbanísticos de la ciudad doblarían la población en los próximos años. Es una ciudad muy tranquila para vivir y con una calidad de vida que la hace muy apetecible para ciudadanos de Madrid y alrededores por la diferencia de precios en las viviendas en comparación con Madrid o Alcalá de Henares.
Contaría con tres plantas y, lo más importante para mí y tuvo mucho peso en mi decisión, contaría con El Corte Inglés. Las dos primeras plantas destinadas al comercio y la última a la restauración y ocio con varias salas de cine. A pesar de lo dicho con anterioridad, el proyecto me convenció. Teníamos casi un 50 % de nuestros clientes que venían de la provincia de Guadalajara a comprarnos y ponerles una tienda en la puerta de su casa me atraía. Así que, negocié el contrato con la propiedad, Realia, filial de Cajamadrid que luego fue Bankia y terminó siendo en la actual Caixabank, y nos pusimos manos a la obra. La siguiente tienda estaba en marcha. Paco Cecilio seguía creciendo con paso firme.