En el municipio madrileño de Majadahonda existe un centro comercial denominado Centro Oeste. Es un centro comercial pequeño para lo habitual hoy en día, pero muy apropiado para la época de la que hablamos. Esta en el polígono El Carralero con gran arraigo comercial. Allí puse mis ojos y allí abrí mi siguiente tienda. El local era muy pequeño y con una forma muy irregular. Aunque el escaparate dividido en dos por la puerta de acceso no presagiaba la irregularidad del interior.
Negocié un contrato de cinco años con la propiedad en un centro donde la moda era su principal baluarte. Todas las grandes marcas del momento tenia allí presencia. Aún no había irrumpido con fuerza la venta online. El hipermercado Carrefour tenía muchísimo tirón y las medianas superficies exteriores daban al centro una fuerza muy robusta.
En aquel momento sería el mejor centro comercial de la zona y se notaba en sus ventas y afluencias, pero no era un centro comercial como serían las implantaciones comerciales futuras. Era locales comerciales pequeños porque la S. B. A. del centro comercial no permitía más alegrías. De hecho, la oferta de restauración era muy escasa. Y esto penalizó al centro comercial en un momento dado, pero de eso hablaremos en siguientes capítulos.
El local que formalice había sido un local de moda femenina y pague un importante traspaso porque el propietario no tuvo la diligencia de saber rentabilizar su negocio y quería salir del centro comercial. Como los contratos firmados son de obligado cumplimiento, solo se puede salir previa negociación y autorización de la propiedad.
El local, como había ocurrido en ParqueAstur, no necesitaba obra civil, solo acondicionamiento, con lo cual, el periodo de ejecución no fue largo. Si laborioso, porque no se permitía el trabajo en horario comercial, lo cual obligaba a trabajar de noche. Hecho que encarece mucho los costes. Pero aún así, se trabajó bien y pronto tuvimos otra tienda de Paco Cecilio en marcha y funcionando.