La apertura de una nueva tienda, en este caso la segunda en Asturias iba a ser muy diferente a la primera. En el caso de ParqueAstur era una re comercialización de un local. Eso quiere decir que el local había estado anteriormente ocupado por otro retailer. En mi caso, una óptica. La obra civil ya estaba hecha y solo hacía falta el reacondicionamiento de este.
En el caso del Valle del Nalón era completamente diferente y distinto. La entrega del local era en bruto y había que hacer la obra civil completa con la complejidad de eso conlleva. Y más, para una empresa pequeña y sin infraestructura en Asturias. Pero se unieron dos aspectos favorables. Uno, que yo no le tengo miedo a nada ni nadie y, la segunda y más decisiva, es que la propiedad se portó con una generosidad extraordinaria.
Se encargaron de absolutamente todo. Proyectos, permisos y ejecución de obra por parte de la empresa constructora que estaba realizando la obra del centro comercial. Yo solo desplacé desde Madrid los operarios para hacer la decoración de la tienda. Además, siendo eso suficiente ayuda, también me financiaron la obra. Siempre se ha portado muy bien conmigo, y esta vez no fue una excepción Las pymes y los autónomos, a veces, la infraestructura o la falta de la misma, nos produce una parálisis en nuestros planes de desarrollo, pero a mi nunca me ha supuesto un obstáculo. Los autónomos estamos hechos de otra pasta.
La negociación del contrato también fueron todo facilidades para posibilitar la apertura de la tienda. Con lo cual, se firmó todo rapidísimo y empezaron las obras de la que sería la cuarta tienda de la marca. Estaba muy contento e ilusionado porque la tienda de ParqueAstur iba viento en popa y soñaba con echar raíces en una tierra que me había acogido con una generosidad enorme.