BUEN ACUERDO EUROPEO… SI LO SABEMOS GESTIONAR

El acuerdo al que ha llegado Europa es un buen acuerdo. Creo que nos jugábamos nada más y nada menos que la supervivencia de Europa. El fondo de recuperación de 750.000.000.000 € supone un antes y un después para la UE. Es la primera vez que emitirá deuda conjunta para intentar solucionar una crisis económica. Este aspecto era una línea roja hace nada ¿Qué cantidades y de que manera van a ser repartidas? De los 750.000 millones de euros, 390.000 serán transferencias a fondo perdido y 360.000 préstamos. Estas ayudas llegarán a los países de la siguiente manera: 672.000 a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia y 47.500 para React EU, que se distribuirá en función de la caída del PIB y el desempleo juvenil. En España podríamos recibir 12.700 millones. El gobierno lo puede gastar sin necesidad de consultar al Congreso y puede que lo dedique solamente a financiar ERTES. Del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia podríamos recibir de forma aproximada 62.000 millones en transferencias y 79.000 en préstamos. Eso nos convertiría en el segundo mayor receptor de ayudas, solo por detrás de Italia ¿Como se llevaría a cabo esto? Se deberá presentar un plan de recuperación que vaya aparejado con las prioridades europeas en materia económica, digital y verde. La primera versión se deberá mandar en octubre y la final en abril. Las prioridades europeas se muestran en el semestre europeo cuyas recomendaciones son: un mayor control del gasto, más inversión en innovación y transición energética, asegurar la unidad del mercado y una mejora general de los servicios sociales y de empleo. Hay que decir que hasta ahora no hemos sido desde luego los mejores a la hora de implementar las recomendaciones del Semestre Europeo. Solo hemos implementado al completo el 12% de las recomendaciones. 40% han visto algo de progreso, 23% han tenido poco y 24% ninguno. La gran pregunta que todo el mundo se hace ¿Habrá condicionalidad en los fondos? La respuesta es sí. Los planes de reformas nacionales los propone cada país, pero tienen que ser aprobados por la Comisión y el Consejo. Cualquier Estado miembro podría vetarlos. Si no se cumplen los objetivos marcados, el país dejaría de recibir los pagos comprometidos. Y además hay una condición que ha pasado bastante inadvertida y de la que poca gente habla: los países tienen que cumplir con su compromiso de estabilidad presupuestaria. Gastar todo este dinero es un gran reto. Somos el segundo país que menos fondos estructurales ejecuta: en 2019 teníamos un 31% de los proyectos sin comprometer y el 67% de los fondos sin gastar de nuestra asignación para 2014-2020. Desde la aprobación de los planes de recuperación nos darán cuatro años para acometer las reformas pactadas. Para las inversiones nos darán 7. Tan importante como gastarlo es hacerlo bien. Europa no es un cajero automático. Estos fondos son una oportunidad para llevar a cabo la modernización y las reformas que necesita España.   

Por tanto, mirándolo desde la perspectiva española es un buen acuerdo… si se sabe gestionar. Que España vaya a recibir ayudas a cambio de hacer ciertas reformas, es como digo una buena noticia. Otra cosa es que el gobierno español sepa gestionar bien las condiciones de esa ayuda. Tenemos un gobierno de coalición en España y sobre todo a una de las partes de esa coalición tendrá que enfrentarse a la realidad de que las condiciones que Europa nos pone encima de la mesa son simple y llanamente tirar a la basura el programa electoral de esa parte (Podemos). El gobierno español tendrá que olvidarse de aspectos como la derogación completa de la reforma laboral, tendrá que hacer alguna reforma contraria a la que se encontraba en su programa electoral respecto a las pensiones y en lo que se refiere a ciertos impuestos como el IVA, también tendrá que moverse. El acuerdo puede suponer incluso un respiro para Sánchez, que vuelve a demostrar ser un superviviente nato, pero será un auténtico infierno para Podemos. Aunque soy de la opinión que aguantarán en el gobierno, porque salir del mismo supondría para Podemos su final político.

En resumen: Europa vuelve a ser la solución, hemos visto que el acuerdo no ha gustado nada a populistas de izquierdas y derechas (buena señal) y supone un espaldarazo para hacer reformas y modernizar el país. Por tanto, la responsabilidad está en el tejado del gobierno ¿Irán por el buen camino? No parece cosa fácil, viendo el nivel de cierta parte del Gobierno, pero ese problema ya es nuestro, no de Europa.

Álvaro Lodares (Economista).

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