Y no se trata de dramatizar, que parece que ser autónomo o empresario es ir al frente de batalla diario. Ni mucho menos, es simplemente que algunas veces hemos puesto nuestro cuerpo en situaciones límites. Y nuestro cuerpo no es invencible y, a veces, te da señales inequívocas que hay que poner freno a algunas situaciones extremas.
Pero volviendo a los daños colaterales que dejan horas y horas de trabajo, después de los dolores e intervenciones quirúrgicas de los capítulos anteriores, salieron otras dolencias en mi cuerpo. En este caso, eran dolores cervicales. Todos los dolores son malos, pero los reflejados en cuello y parte alta de la espalda son bastantes molestos.
Otra vez pruebas médicas, resonancias, radiografías para diagnosticar otra hernia cervical. En este caso, mucho más leve que las hernias discales que me hicieron pasar por quirófano años atrás. Nada que no pueda evitar yendo semanalmente a fisioterapia y con antinflamatorios.
Solo tenemos un cuerpo y hay que cuidarlo. Es como el cuentakilómetros de un coche, pero sin poder manipular a tu antojo y poner y quitar kilómetros a tu antojo y según tus necesidades.
Pero dejado atas estos daños colaterales que os he contado en los últimos capítulos, ser empresario y emprendedor este país, a pesar de nuestros gobernantes, es apasionante.
Estamos llegando al final de estas memorias, de estos ya 37 años de historia de esta modesta y humilde marca de ropa, y en los últimos capítulos os voy a contar porque debemos invertir en nuestros sueños y alcanzar la felicidad que da llevar a cabo un sueño y poderlo hacerlo realidad.