El mundo de la empresa te da oportunidades de viajar y compartir muchas experiencias, entre otras las de viajar y visitar ferias de moda y capitales europeas para ver tiendas, tendencias y escaparates. Italia es uno de los países donde la industria de la moda es más fuerte y allí se desarrolla, entre otras ferias, Pitti Uomo. Concretamente en la ciudad de Florencia. Hay mas ferias por Europa y Usa, pero quizás la de Florencia es la más significativa y la más visitada por los españoles.

La familia Huertas era muy inquieta en este sentido. Fabricantes de camisas, desde la incorporación del hijo de la saga, la marca dio un impulso muy importante a las ventas y la transformación del negocio. Juan Antonio hijo llegó muy preparado al negocio familiar y cambió la dinámica del negocio.

Una de las iniciativas que llevó a cabo era viajar a Florencia y Milán dos veces al año. Mataba dos pájaros de un tiro. Visitaba la feria en Florencia y recorría las mejores tiendas del planeta en Milán. La idea era ver tendencias, tejidos e ideas para implementar en sus colecciones. Como era una persona muy inteligente e intuitiva, nos invitaba a acompañarle a todo el circulo productivo de la cadena. Un fabricante de tejidos y un comerciante. Asi se cerraba el circulo. El comerciante, en este caso yo, daba mi punto de vista desde el último eslabón de la cadena, y el fabricante de tejidos desde el primer punto de vista, la fabricación del tejido para poder fabricar la camisa.

Éramos cuatro los que viajábamos y lo pasábamos en grande. Dos o tres días de trabajo, pero también de risas y diversión. El fabricante de tejidos era de Barcelona y seguidor del Barca como yo. Los Huerta del Real Madrid. Ya te puedes imaginar la que se liaba. Pero siempre dentro del orden y el respeto. Recuerdo aquellos viajes como alguna de las mejores cosas que me han pasado en estos 35 años.

Y muchas anécdotas. Dos de ellas relacionadas con el aeropuerto de Milán, concretamente Malpensa. Situado a 80 kms del centro de la ciudad, cogíamos un taxi pare llegar desde el aeropuerto a nuestro hotel. En una ocasión vi pasar toda mi vida en los 30 minutos que duró el trayecto. El taxista, un chaval muy joven, nos llevo todo el recorrido a 190 y 200 kms por hora. Yo iba en el asiento del copiloto y no he pasado mas miedo en mi vida. Mientras conducía a esa velocidad, miraba el móvil, mandaba mensajes y consultaba en Google. Llegamos al hotel todos blancos y dando gracias a Dios por estar vivos.

Otra anécdota fue a la inversa, desde Milán al aeropuerto Veníamos en tren desde Florencia y al llegar a la estación central de Milán cogimos un taxi hasta Malpensa. ¡¡¡¡¡Nos cogió un taxi pirata!!!!! Íbamos tarde, se nos echaba el tiempo encima y nos dimos cuenta a los cinco minutos de subir al taxi, pero la premura de tiempo nos hizo continuar a pesar de habernos dado cuenta que nos habían estafado. Un coche viejo, se calaba continuamente, no arrancaba… Nos mirábamos a la cara y nos decíamos: “Con lo listo que nos creemos, y nos han engañado como a los chinos”. Ya ves que son anécdotas divertidas que contadas con la perspectiva que da el tiempo te hace recordar muy buenos momentos.

Pero hubo mas viajes, algunos de ellos también de recuerdos inolvidables. Pero no te los voy a contar en este capítulo, sino no tendría que contarte la semana próxima. Asi que, ya sabes, te toca esperar 7 días….