Mi empresa me ha permitido disfrutar de dos de mis pasiones, el mundo de la moda y viajar. La moda se globalizó allá por los últimos años del siglo pasado. La industria textil en España se deslocalizó. Al principio la producción se trasladó a Portugal, donde los costes de producción bajaban bastante.
El siguiente paso fue Asia, donde había una gran diferencia en salarios y condiciones laborales que hicieron que la industria textil en España fuera languideciendo poco a poco. Los talleres textiles fueron cerrando por la baja productividad mientras todos los fabricantes, según su tamaño, iban abriendo fabricas o subcontratando la producción.
Con Juan Antonio Huerta, que ya había viajado varias veces al país asiático a explorar el mercado, tuve la ocasión de viajar a China en el año 2007. Fue una experiencia enriquecedora en todos los sentidos, laboral y personal.
El viaje duró 25 horas con escala en Munich. Tres horas a la ciudad bavara, dos horas de escala y 20 horas de viaje a Sanghai. Agotador pero muy contento de la experiencia. El avión tenia dos plantas, la planta de asientos y la baja con maquinas vending y aparatos de gimnasia para estirar. La compañía Air China.
Al llegar a Sanghai, desde el aeropuerto y hasta el centro de la ciudad, cogimos el tren que circula suspendido en el aire y a más de 300 kms por hora. Todo fue espectacular en el viaje, hasta el viaje en tren. Llegamos a nuestro hotel bien entrada la tarde, agotados después de 25 horas de viaje, pero emocionados con lo que íbamos a vivir en aquel viaje.
El hotel era 5 estrellas, situado en el centro de la cosmopolita ciudad de mas de 25 millones de habitantes, con un confort espectacular y muy cómodo. Mas parecía un hotel occidental que oriental. De hecho, muchos de sus huéspedes eran europeos hombres de negocios. Ansioso de empaparnos la cultura de la ciudad, salimos a dar un paseo y cenar. La ilusión podía con el cansancio y empezamos a comprobar los grandes contrastes del país asiático.
En el paseo por una de las avenidas principales de la ciudad asiática pudimos comprobar como la avenida principal convivían las tiendas mas lujosas con las calles perpendiculares sin asfaltar, llenas de barro y chabolas. Me sorprendió el contraste. Pero no sería lo único, hubo muchas mas cosas… Pero no te las voy a contar en este capítulo, tendrás que esperar a la semana próxima.